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sábado, 6 de agosto de 2011

Cuento futuro.


A Astrid Baptista, quien cumple años.

Estaba en el metro de París. Lo sé porque bajé del Lourve al metro para ir a casa.
Entonces la ví, a unos metros de mí, al lado de un tipo que me arrancó un suspiro de los labios. Encendí mi cámara, ya adentro del metro, y empecé a filmar. Gracias a Dios por el permiso de filmación. A través de la pantalla la reconocí: era la musa de mis años juveniles. La chica que representaba lo que yo escribía: mis versos con su cuerpo, que eligió ser modelo y le ha dado la vuelta al mundo más veces que yo.
Ella es la propia. La que me dejó fotografiar cada detalle de su cuerpo y probó, con demasía que los detalles se demuestran en lo físico. Admito que la extrañaba.
Sigue con la misma pasión en los ojos que recordaba de la última vez que la vi en Ciudad de México cuando fue a chambear por allá. Yo iba en modo profesional que se desvaneció al mirarla pero tuve que entrevistarla como Top Model.
Irónico juramento el que hice: cada año dedicarle un texto escrito por mí en la misma fecha, 12 de agosto. y recordar las maravillosas aventuras que hemos compartido.
Una de las tantas cosas que han mantenido mi mente funcionando es eso, cumplir con esa promesa que hice hace tanto tiempo; junto a una barra de chocolate, a la que se ha convertido en mi mayor y más sincera musa.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Kimberly Guzmán.

¿Qué son?¿3 años?¿5?
No lo sé, ni quiero saberlo.
Una habitación de hotel
fue nuestro escenario.
La luz del mediodía,
el espectáculo de fondo.
La música, protagonista indudable.
Mucho rato después, dibujos.
Versos núbiles y tontos.
Chocolate y frío.
Niñas escandalosas.
Mucho después, después
dibujos perfeccionados
y versos maduros, por medio,
ahí estás, caminando
soñando despierta
"leyendo"versos inarmónicos.
Que se escriben por tu cumpleaños.
Te quiero, señorita.
Vos lo sabés mejor que nadie.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Enamórame.

Enamórame antes de pedirme que abra las piernas.

Especialmente a Patricia.

Son las 3pm. Ella se va algo retrasada a una cita. Mira el reloj de pulsera. El se impacienta, pide un té de manzanilla. De lejos ella lo nota y sonríe. ”Al fin se arregla para mí. Era justicia”. Camina más aprisa. Llega cuando él va por media taza de manzanilla. Ella ordena un jugo de piña y algo de aperitivo, pensando que sería la última vez que se verían. Esa mañana se puso su ropa interior más sexy: seda y algodón egipcio, por ende, se sentía voluptuosa, dominando la escena a cada paso que daba. Reprime una sonrisa, cruza las piernas y le pregunta “¿para qué me llamaste con tanta prisa?”.

El le toma la mano, la sujeta firmemente, la mira a los ojos sin pestañear siquiera, se aclara la voz; respondiendo llanamente: “Sólo me gustaría llevarte a la cama muchas veces, ¿cómo ves?”

Ella lo ve; incrédula, ruborizada. Se le acerca y le dice: “enamórame antes de pedirme que abra las piernas ¿no crees?”.

jueves, 29 de abril de 2010

Tiempo de poemas atonales.

Este post es una pérdida de neuronas. Debería hacer una reseña de la musa que escribe acerca de mí. y escribe casi profesionalmente. Lo haré después. Prometido. Este poema, está recién hecho, fresquecito de mi cabeza. Moccalatte, como le dije a otra musa. Amo esta palabra:musa. Esto es lo que escribo bajo sus efectos. -Ok, ya tiene su propia etiqueta: #musa-. Poemas atonales.

A Baptista, Rondón y Ortuondo.
I
Yo fui la hora que debe purificarme
"Adiós, Noche, de la que fui sepulcro",
si sobrevive la sombra,
se metamofoseará en eternidad"
la perfección de la incertidumbre me tortura.
Impotencia del tedio.
Ignorancia del futuro.

II
Fui de negro a consultar la fuente
por una sola pregunta
y la pitonisa susurró otra respuesta.
¿Porqué se separó la hierba mala?
¿Cuando el Daimon la reunirá?
Un mar tropical que coloniza
dos tierras totalmente diferentes
es lo que la separa.
"Todo depende de la situación.
Por el dinero no hay mucho problema
lo que importa son las ansias locas
con que se den los acontecimientos.
¿Viste musa?

III
Oh, prosa poética
ella, a quien escucho hoy por fin.
Mediante el ruido nada normal.
Viva el verso nostálgico con el que
invoco a la ninfa del bosque.
Finalmente apareció me besó.
Y me embriagó su perfume, bizarro.
Extravagante.
Dramática.
Apenas se ha ido cuando
estoy escribiendo estas
palabras para ella.